Historia de Cuenca


Lobetanos, concanos y romanos

Su primitivo nombre se baraja entre Anitorgis, Sucro y Concava, aunque no hay ningún rastro fiable que lo pruebe.
Se ha afirmado que por las tierras de Cuenca pasaron los concanos, ferocísimo pueblo que se mantenía de la sangre de los caballos mezclada con leche; también es posible que los lobetanos, habitaran aquí, fusionándose con los celtíberos citeriores formando un pueblo mixto. Hay en Cuenca una calle que lleva su nombre; y por último, también las legiones del Imperio Romano dejaron huella de su paso por Cuenca, con un pequeño puente romano sobre el río Moscas y una fuentecilla.

Arco de Bezudo
Tras la huella del Islam
Con la llegada de las tropas aganeras, se comenzó a hablar de Cuenca como un centro urbano consolidado, llegando incluso sus alfombras y el arte de la eboraria, a tener fama en Al Andalus ; también los trabajos en marfil realizados por los artesanos conquenses eran conocidos en la corte de Toledo. Los musulmanes construyeron una inexpugnable fortaleza, probablemente llamada Conca, en lo alto de la atalaya para controlar los accesos a la Serranía, y protegida por las rocas de las hoces que hacían de muralla. Con el tiempo, la población aumentó y se ampliaron las murallas, llegando a tener un millar de habitantes. En lo que hoy es la Plaza de Mangana estaba el Alcázar, la zona de comerciantes y artesanos se centraba en la actual Plaza Mayor y la Mezquita estaba en la actual Catedral.
En la época omeya, Cuenca desarrollaría una gran actividad agrícola y una industria textil que hicieron de ella uno de los centros de importancia del califato. A partir de 1091, y con la muerte del gobernador de Córdoba, Al Mamum, se llevarían a cabo una serie de conquistas y guerras entre almorávides y cristianos, estos últimos con Alfonso VI como monarca, Zayda como su mujer y Sancho como hijo de éstos. Los catillos de Uclés, Huete y Cuenca serán invadidos, derrotando así a las tropas cristianas mandadas por Sancho, tomando posteriormente diversas plazas, ente ellas, la de Cuenca.
En este siglo Cuenca cambiaría varias veces de dependencia y sufriría el asedio de otro pueblo como el magrebí, los austeros y ortodoxos almohades.


Alfonso VIII, conquista Cuenca
Alfonso VIII sitió la ciudad durante nueve meses hasta que al final consiguió agotar a sus habitantes por el hambre o con proyectiles. Siendo el 21 de Septiembre de 1177, festividad de San Mateo, el día que Alfonso VIII entró y pisó Cuenca. Un leyenda piadosa de la conquista de Cuenca dice que el pastor Martín Alhaja o Alhaxa, a quien se le apareció la Virgen, hizo pasar a los cristianos por la puerta de Aljaraz, actualmente llamada Puerta de San Juan, donde empieza la parte alta de la ciudad y por donde penetraron castellanos, leoneses y aragoneses reforzados por los Caballeros

El fuero de Cuenca
Tras la conquista, Cuenca aumentó su población muy rápido, constituyéndose en ella un concejo y una sede episcopal; siendo Juan Yañez el primer Obispo de Cuenca elegido en 1182. El concejo se rigió por el Fuero de Cuenca, considerado por los juristas como uno de los más perfectos. Escrito en latín, traducido posteriormente al castellano, su importancia radica en ser el prototipo de los fueros de Castila, León, Aragón y Portugal. De esos privilegios que acogía el fuero, hizo célebre el dicho "di que eres de Cuenca y entrarás de balde".

Cuenca cristiana
Una vez conquistada Cuenca, no tardaría en cambiar su aspecto urbanístico: los musulmanes quedaron relegados a su barrio, la zona de Mangana, donde conservaron una mezquita; los judíos, ocuparon la calle de Zapaterías. El resto fue ocupado por los cristianos. La vida se desarrolló en torno a la Plaza Mayor, alrededor de la cual se tejía un entramado de callejuelas y rincones donde se alternaban casas, talleres de artesanos y tiendas de mercaderes. La muralla que rodeaba Cuenca disponía de seis puertas y tres portillos. Mediante ellos, la ciudad se comunicaba con el exterior y por las noches eran cerrados para proteger la urbe de posibles ataques imprevistos. Sobre la muralla se construyeron varias iglesias como la de San Miguel y San Juan en la parte del Júcar, y las de San Martín, Santo Domingo, Santa Cruz y San Gil en la del Huécar. También en el centro se construyeron iglesias, algunas de ellas ya desaparecidas y otras no, como las de el Salvador y San Andrés.
Así, el aspecto de Cuenca por estas fechas era el de una ciudad con muchas iglesias, casas adosadas a la muralla rocosa, una muralla rodeando la ciudad y el castillo, dominando toda la población.

Industria en Cuenca
Durante los siglos XIV y XV tuvieron lugar las contiendas entre bandos nobiliarios( destacando las familias de Lope Vazquez de Acuña y la de Diego Hurtado de Mendoza) y se empezó a configurar la parte baja de la ciudad. Aparecieron dos nuevos barrios: el barrio de San Antón y el de Tiradores. 

Es importante también en 1411 la reforma municipal sufrida por Cuenca.
Al esplendor urbanístico y arquitectónico en la Baja Edad Media, Cuenca se convirtió en una ciudad pujante e industrial con una notable expansión económica, atribuida sobre todo, a la producción textil y ganadera. El comercio de paños y la producción de alfombras trajo consigo una extensa e¡industria de transformación de lanas con lavaderos, tintorerías y tejedurías.
Por esta época la ciudad fue visitada por Felipe II, Felipe III y también por su hijo Felipe IV.

Decadencia y ruina de Cuenca 
El hundimiento de la pañería conquense fue enorme en el siglo XVII, como consecuencia de la subida del precio de la lana. Esto llevo consigo el descenso demográfico, llegándose en 1694 a la mínima población de 1600 vecinos.

Durante la Guerra de Sucesión la ciudad apoyó a la causa de Felipe V, quién recompensó a sus ciudadanos añadiéndose el título de Fidelísima y posteriormente, el de Heroica, alos de Muy Noble y Muy Leal, que ya ostentaba la ciudad.
En 1763 se crearía la Compañía de General de Comercio, que poco después iría a la bancarrota y al fracaso, desapareciendo.
El Obispo Palafox intentó volver a relanzar la industria lanera con la industria de paños y alfombras. Sin embargo, Carlos IV mediante decreto, suprimía los talleres de Cuenca para evitar la competencia con la Real Fábrica de Tapices.

Siglos XIX y XX
En el siglo XIX queda constituida  la ciudad actual, siendo la calle Alfonso VIII su principal vía que comunica con la Plaza Mayor y la hoz del Huécar como la frontera entre las dos zonas de Cuenca.
En estos dos siglos Cuenca sufrirá numerosos percances como la Guerra de la Independencia, que dejará a Cuenca sin muchos de preciados tesoros artísticos, joyas y cuadros, además de ser incendiada; también fueron notables las guerras carlistas y por último, la Guerra Civil.

Cuenca actual
La parte alta de la ciudad deja de ser la arteria principal, dejando paso a la parte baja como centro económico y social. Con la calle Carretería como centro urbano, administrativo y burocrático de la ciudad. La parte alta alberga actualmente la Universidad de Castilla-La Mancha, Universidad Menéndez Pelayo,  Archivo Histórico, Parador de Turismo, Ayuntamiento y de reciente creación, el Museo de la Ciencias.
En la actualidad Cuenca tiene cerca de 46.000 habitantes y el 16 de agosto de 1982 se constituyó la Comunidad Autónoma de Castilla-La Mancha, a la que Cuenca pertenece junto a Toledo, Ciudad Real, Guadalajara y Albacete, con la publicación, en el Boletín Oficial del Estado, del Estatuto de Autonomía de Castilla-La Mancha.

La ciudad de Cuenca ha sido declarada [Patrimonio de la Humanidad].