Rutas por la Ciudad

Ruta de las Casonas o Palacios

Comenzaremos esta ruta al inicio de la calle San Pedro, conocida como la más antigua de Cuenca, fue una calle señorial y calzada principal del primitivo núcleo de Cuenca en el momento en que se configuró como ciudad. Esta calle rompe con la verticalidad de otras calles del casco antiguo, de carácter más popular, encontrándonos casonas nobiliarias, escudos, amplios balcones y ventanas con rejería. También algunas iglesias y conventos. No podemos hablar la calle San Pedro sin recordar el nombre de otra calle no menos importante y bella: la Ronda del Huécar o Ronda de Julián romero.

Nada más empezar a subir la calle, y a mano derecha, en el número 2 veremos la Casa del canónigo Juan del Pozo, mecenas y fundador del convento de San Pablo y del puente homónimo. Se distingue en ella, una portada adintelada de sillería.

Un poco más arriba, tenemos los restos de la iglesia de San Pantaleón, una de las primeras parroquias de Cuenca, de las que sólo se conserva un precioso arco ojival a la entrada y símbolos que recuerdan el paso por estas tierras de los Caballeros del Temple. En su interior, una escultura representativa del poeta Federico Muelas).

Junto al edifico anterior, el Convento de las Celadoras del Sagrado Corazón (s. XVII).
Frente al Convento de las Celadoras del Sagrado Corazón y tras pasar bajo un arco (sobre el que dicen vivió Esteban Jamete, entalladro excepcional cuya obra enriquece la Catedral conquense), tenemos la Plaza de San Nicolás. Junto a ella, la iglesia de San Nicolás, sencilla y de estilo renacentista.

Volviendo a la calle de San Pedro, a mano izquierda y unido a la iglesia de San Nicolás por una tribuna, se encuentra el Convento de las Angélicas (s. XVI).

Continuando con la subida, por la acera izquierda veremos el Antiguo Colegio de Jesuitas, cuya portada, excepcionalmente sobria, del s. XVII, está timbrada con el escudo imperial.
Más arriba de este edifico, tenemos el Palacio de los Mayorga o Toreno, con su escudo de armas en la fachada.

Ya en la Plaza del Trabuco, que debió de ser zona de servicios de la fortaleza, y que pone fin a la calle de San Pedro, nos encontramos con la iglesia de San Pedro, con toda probabilidad la primera parroquia cristiana que se construyó en la ciudad. Posiblemente de factura gótica y construida sobre restos de una antigua mezquita. No se puede dejar sin ver el techo de alfarjía en una de sus capillas laterales.

Y continuando nuestra subida, y para terminar esta ruta, podemos ver los restos del castillo (del que no se tiene nigún plano o información que permita establecer cuál fue el trazado exterior), el arco de Bezudo (por el que hizo su entrada el rey conquistador de Cuenca, Alfonso VIII), restos de muralla, el Tribunal de la Inquisición, la Cárcel, etc...

 
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