Belmonte

Castillo de Belmonte

Belmonte fue donado en1398 a don Juan Pacheco, primer marqués de Villena. Su castillo sirvió de fortaleza y de palacio a los marqueses de Villena, parece que que fue prisión de Juana la Beltraneja y, finalmente, hogar de la emperatriz Eugenia de Montijo cuando perdió el trono francés.

Es de gran belleza el conjunto del casco urbano. En la parte superior de una colina se sitúa la Colegiata, en clara rivalidad volumétrica con el Castillo. Además de los mencionados, la villa tiene gran cantidad de edificios de interés, como los Conventos de los Trinitarios y Jesuitas, casas palacio como las de los Baillo y los Buenavista, la antigua casa de Comedias, el almudí... entre otras.

La Colegiata, Iglesia de San Bartolomé, se levanta en la otra colina que domina el pueblo. En su interior, de enormes dimensiones, destacan el gran Retablo Mayor de Hernando de Espinosa, del siglo XVII, flanqueado por cuatro hornacinas funerarias de alabastro con sepulcros de los antepasados del marqués de Villena, adornados por estatuas orantes. Muy notable es también la bellísima sillería del coro, realizada para la Catedral de Cuenca en el 1454 y trasladada en el 1754 para adaptar a la catedral una de mayores dimensiones. Realizada por Egas Cueman, tiene talladas en los respaldos de los asientos figuras evangelistas y profetas. Sobre la sillería, en unos tableros curvos, figuras rodeadas de formas vegetales y, bajo los asientos, Las Misericordias con escenas de costumbres, animales fantásticos, alegorías de vicios y virtudes, etc. Por último en la sacristía de la Colegiata hay que citar el pequeño Museo Parroquial.

Cuenta también con espacios de interés como la Plaza del Pilar y calles de ambiente urbano singular, sobre todo las delimitadas por las de José Antonio, Arsenio Rosa, Bellaser Alvarez y San Isidro, que conforman un barrio de especial importancia por su arquitectura popular del siglo XVII.

El recinto es el mismo que primitivamente debió de formar los límites de la muralla, que mantiene, además de los lienzos que bajan del castillo, varias de las antiguas puertas, aunque algunas de ellas muy reformadas.

La Plaza del Pilar, hoy llamada de Enrique Fernández, fue en su origen un abrevadero de caballerías y campo de ferias; es hoy un espacio muy abierto, y limitado en su parte oeste por el Convento de los Trinitarios.

Situada en la parte baja de la ciudad, junto al barrio de San Isidro, típico por su arquitectura popular, constituye uno de los pocos espacios arbolados de la ciudad. Una de sus caras la conforma la fachada de una posada; el edificio, con soportales, es de gran calidad ambiental, lo mismo que la fuente, un gran pilón rectangular rematado por un frontón triangular que fue construido por los marqueses de Villena.

El Convento de los Trinitarios, en la calle de Lucas parra es una construcción de los siglos XVI-XVII, formada por iglesia y convento. La Iglesia, con planta de cruz latina, tiene en la nave una bóveda de medio cañón y en el crucero una bóveda de media naranja con linterna y descansando en cuatro pechinas, siendo de estilo barroco.

El convento está adosado a la iglesia por su cara sur, con un gran claustro cuadrado de tres plantas. parece que fue fundado por Juan Pacheco en el 1472. en la misma calle de Lucas Parra se encuentra la Casa de las Comedias, del siglo XVII, antiguo corral de comedias. También puede visitar el Museo Etnológico. Pregunte por él.