Ciudades Romanas

Mapa de la provincia de Cuenca

Ercávica - Segóbriga - Valeria

Conquistó estas tierras el emperador Graco en el nombre de Roma en el año 179 a.C., y a partir de entonces la romanización dejó sus huellas más hermosas en Cuenca y su provincia. La evidente riqueza del suelo, y por tanto las sustanciosas posibilidades de explotación económica fueron quizá el móvil primero que condujo al pueblo romano hasta ellas.

Tanto las ciudades como los pequeños poblados, llamados Vici fueron conquistados a celtíberos, olcades y carpetanos, pueblos íberos todos ellos con los que el mundo de Roma llegó a conseguir el mencionado proceso de fusión al que se ha llamado romanización que comprende aspectos muy diversos y que abarcan desde el urbanístico, la construcción de vías, puentes y calzadas, modos y costumbres sociales como pueden ser el comercio, los oficios y artes decorativas como la cerámica, las fiestas, la comida, el juego, etc.

Ruinas romanas

En la ciudad de Segóbriga, llamada por Plinio Caput Celtiberiae, los pasos llevan inevitablemente al viajero a remontar la calzada empedrada hasta las ruinas del teatro de Fedra o Anfiteatro y las Termas. Tras el puente que cruza el río Cigüela, se encuentran las canteras de donde salió la piedra que edifió la ciudad, y el santuario dedicado a la diosa Diana.

El anfiteatro fue construído, según M. Almagro, durante la dinastía Claudia, del año 30 al 60 después de Cristo. Tiene una planta elipsoidal, con su mitad sur excavada en la roca y apoyada en la ladera del cerro. Un alto muro o podium separaba a los espectadores, en el graderío o cavea,   de la arena. Para proteger del excesivo calor, existía un sistema de lonas o velámenes que se extendía sobre un dispositivo de rieles de madrea. Las termas cumplían una doble función; como tales baños y como abastecimientos de agua a la ciudad.

Merecen mencionarse la Basílica, construcción funeraria como acredita la necrópolis que la rodea, por sus grandes dimensiones y porque fue el primer monumento encontrado en Segóbriga y uno de los primeros descubrimientos arqueológicos de España. Tienen tres naves separadas por diez columnas a cada lado, un crucero y un ábside de planta de herradura muy cerrada.

El recinto de Valeria conserva vestigios de algunas casas romanas, y las casas colgadas o rupestres, apoyadas en la roca y con la hoz del río a sus pies,  de construcción muy similar a las que han dado fama a Cuenca capital.

Anfiteatro de Segóbriga

El recinto arqueológico de Valeria domina la hoz del río Gritos, en un entorno espectacular. En su foro, centro neurálgico de toda ciudad romana, puede admirarse el Ninfeo, monumental fuente suntuosamente decorada, construida como símbolo del poderío del imperio romano precisamente en este lugar, especialmente resistente a la romanización por el carácter de sus habitantes autóctonos profundamente celtibéricos. Un acueducto abastecía los algibes situados a su costado oeste, que a su vez suministraban agua a toda la ciudad. El Ninfeo tiene una galería abovedada con ocho nichos semicirculares comunicados por un canalillo con la galería. Son muy curiosas las tabernae o tiendas y la basílica, donde se realizaban los negocios y transacciones.

Junto al molino de Herraiz puede verse también uno de los pocos puentes romanos que se conservan en la península, y no por se muy posterior debe olvidarse la Muralla medieval, ya que de está se conservan parte de algunos lienzos. Cerca de la muralla pueden verse las ruinas de la ermita románica de Santa Catalina, de la que han desaparecido el ábside y parte del muro. Sin embargo, están en pie algunos canecillo de la cornisa de su muro norte. El muro de poniente luce una elegante espadaña escalonada con tres huecos de medio punto para campanas.

Vasija romana

El curiosísimo trazado octogonal singulariza la ciudad de Ercávica. Cerca del foro se encuentra la Casa del Médico, así llamada por el hallazgo de un equipo de instrumental quirúrgico completo durante las excavaciones, así como un anillo con el símbolo de la medicina. Es una típica casa romana de estructura bastante conservada, construída en el siglo I antes de Cristo en torno a un impluvium o pozo que recogía de los tejados el agua de lluvia, sostenido por cuatro columnas. Alrededor del patio se abrían las habitaciones, que ocupaban dos piezas de altura.

Al sudoeste de la ciudad se encuentra un edificio con un gran patio central y una habitación subterránea en el centro, así como diversas cisternas que lo acreditan como balneario o casa de baños. Limita con una calle porticada, en la que se encuentra una pared ricamente adornada con pinturas por ambos paños.