Torcas de los Palancares

  • Número total de torcas 30
  • La más extensa Torca Larga (10,27 hectáreas, equivalente a veinte campos de fútbol)
  • La más reducida Torca de la Novia (0,355 hectáreas)
  • La más profunda Torca de las Colmenas (90,93 metros de altua entre sus cotas, equivalente a un edifico de 30 pisos)
  • La más llana Torca Llanilla (16,82 metros de profundidad)
  • Las más escarpadas e inaccesibles Torca del Lobo y Torca de la Novia (con sus muros verticales de roca)

Recorridos por las Torcas

 

Los procesos que originaron su formación son muy interesantes, ya que comenzaron a raíz de la última regresión del Mar de Theis, antiguo mar mediterráneo, cuyo borde más occidental se encontraba situado en ésta zona de la serranía de Cuenca.

En el periodo Turonense, hace aproximadamente 80 millones de años, el mar comenzó a retroceder definitivamente después de varios avances sucesivos que tuvieron lugar con anterioridad, en la era Mesozoica. A partir de ese momento, y gracias a un clima favorable y a la acción de aguas carbónicas en las rocas calizas, muy solubles, las zonas de drenaje favorecieron la disolución de éstas en direcciones de fractura favorable, llamadas diaclasas que permitieron los hundimientos del terreno.

Las Torcas se encuentran en el Monte de los Palancares, catalogado de utilidad pública, muy cerca de la ciudad de Cuenca. En realidad son un curiosísimo conjunto de hundimientos del terreno, que se extienden desde la Torca del Medio Celemín hasta la Torca del Tío Señas. Es posible acercarse en vehículo hasta la Torca del Agua y a las del Torcazo, Torquete y Torca de la Novia. Hasta las demás es necesario seguir a pie, mereciendo especialmente una visita la Torca del Lobo, sin lugar a dudas la más bella del conjunto.

La riqueza del suelo del fondo de las Torcas y las favorables condiciones de microclima propias de la zona, han dado como resultado una abundante vegetación de pinos, robles, avellanos, sauces, arces, tejos y otras especies. Muy cerca de la Torca de la  Novia se encuentran dos árboles centenarios, de enormes dimensiones y portes magníficos. Son de la especie pinus nigra -pinus laricio o negral- y son muy populares entre los conquenses, que les conocen por pino abuelo y candelabro